
La Biblioteca Gastronómica Mexicana de la Fundación Herdez guarda más de 8,000 libros, incluidos recetarios del siglo XVIII. En el Día Internacional del Libro, muestra que conservar la cocina mexicana requiere dinero, investigación y conexión con la industria gastronómica.
En la gastronomía mexicana no todo sucede en la cocina. Parte de su historia se resguarda en libros, manuscritos y recetarios que han sobrevivido siglos gracias a procesos de conservación especializados. En el marco del Día Internacional del Libro, la Biblioteca Gastronómica Mexicana de la Fundación Herdez pone sobre la mesa una dimensión poco visible del sector: la inversión económica y cultural que implica preservar el conocimiento culinario del país.
«Es una biblioteca especializada en gastronomía mexicana, donde concentramos recetas, historia, ingredientes de origen y materiales vinculados también con nutrición y turismo», explica Alejandro Portilla López, responsable del acervo. Lejos de ser un espacio estático, se trata de un punto de encuentro para estudiantes, investigadores, chefs y autores que buscan entender —o reinterpretar— la cocina nacional desde sus raíces.







