SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 19 de abril de 2026.- En el marco del Día Internacional de la Madre Tierra, se compartieron tres reflexiones orientadas a fortalecer la relación de las personas con el entorno natural, el consumo responsable y la conexión con los ecosistemas.

El primer planteamiento parte de que todo proviene de la naturaleza, desde alimentos como una lechuga hasta productos industrializados como un automóvil, ya que todos requieren recursos obtenidos de la tierra.
A partir de ello, se propone cuestionar el origen de lo que consumimos y reconocer los procesos necesarios para que cada objeto o alimento llegue a nuestras manos, con el fin de fortalecer el cuidado de los recursos primarios y modificar hábitos de consumo.
El segundo enfoque se centra en la relación con los alimentos y en todo lo que implica que lleguen a la mesa.
Se destacó que para lograr un ciclo completo de siembra, cultivo y cosecha se requiere más que el trabajo de una persona agricultora, pues también depende de un clima estable, un ecosistema sano y un suelo vivo.
Espacios como el Huerto de Casa Doña María Pons fueron señalados como ejemplos que permiten reconectar con la tierra y comprender que todas las acciones cotidianas tienen un impacto directo en el medio ambiente y en la disponibilidad de alimentos.
El tercer “sentipensar” aborda la idea de que las personas también son naturaleza, y no una especie aislada del resto de los seres vivos.
Se expuso que entender esta interdependencia permite desarrollar mayor empatía, respeto por otras formas de vida y una visión más amplia sobre el equilibrio ecológico.
También se retomó el concepto africano Ubuntu, que significa “soy porque somos”, como una forma de comprender que todos los seres vivos forman parte de una red interconectada.
Como parte de esta reflexión, se anunció la realización de un Taller de Semillas el próximo 25 de abril en el Huerto de Casa Doña María Pons, en San Luis Potosí, donde se abordará la importancia de la biodiversidad y el papel de las personas como guardianas de las semillas.
La invitación fue a reconocer que cuidar la naturaleza también significa cuidar la vida propia, al entender que el equilibrio ambiental impacta directamente en la salud, el agua, la alimentación y el bienestar colectivo.







