Las plantas medicinales y tóxicas pueden contener compuestos cuyos efectos dependen de la parte utilizada, el método de preparación y, especialmente, la dosis. Estas infografías presentan ejemplos como el colorín, zapote blanco, chicalote, sauce o ahuejote, epazote y capulín, mostrando que una misma planta puede tener usos tradicionales, partes comestibles y componentes potencialmente peligrosos. El contenido invita a cuestionar la idea de que todo lo natural es necesariamente seguro y destaca la importancia de contar con información confiable antes de utilizar plantas con fines medicinales o alimentarios. Conoce algunos ejemplos presentes en México y descubre por qué identificar correctamente cada especie, sus partes y sus posibles riesgos resulta fundamental para evitar intoxicaciones y otros efectos adversos.

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